Casa Alma del Bosque nace de un encargo íntimo: una residencia que respete la vegetación existente y permita habitar el bosque sin perturbarlo. Cada volumen se posó entre los árboles, esquivando raíces y copas, con una huella baja que prioriza la coexistencia con el entorno.
La planta libre del primer piso conecta cocina, comedor y living en un solo gesto continuo, orientado a la vista noroeste para capturar la luz de tarde. Grandes ventanales de piso a techo desdibujan el límite entre el interior y la terraza, que se extiende como una prolongación del living sobre el bosque.
El segundo nivel alberga los dormitorios privados, con el master suite volcado hacia el cielo nativo y un pequeño mirador de lectura que corona la escalera. El revestimiento exterior combina madera de coigüe cepillada y piedra local, buscando que la casa envejezca con el paisaje.